jueves, 11 de mayo de 2017

“La Cervecera del Norte” y el Café “La Concordia”



Esta nueva entrada en el Blog me hace especial ilusión, puesto que guardo en mis recuerdos de niñez muchos momentos vividos allí con mis padres y mi hermano en numerosas tardes de domingos. Y quiere recordar la especial vinculación que mantuvo durante muchos años “La Cervecera del Norte” con un emblemático café bilbaíno ya desaparecido, pero que aún perdura en la memoria de varias generaciones, el Gran Café “La Concordia”.


Exterior de "La Concordia", años 60


Pero antes de llegar a relatar esa especial relación es fundamental conocer la historia de este conocido local hostelero y dejar constancia de su importancia en la vida social del Bilbao del siglo XX.

El Gran Café “La Concordia” estuvo situado en los bajos de la Sociedad Bilbaina, en concreto en la denominada por aquellas fechas calle de La Bolsa. La Bilbaina alquiló dichas lonjas a Francisco de Echezortu para regentar un café y se dio la circunstancia de que incluso antes de la inauguración oficial del inmueble de la Sociedad ya abrió el café, siendo la fecha de su inauguración el 23 de marzo de 1912. Según relatan las crónicas periodísticas de la época acudieron unos cien invitados, que degustaron una suculenta cena. El local estaba decorado con gran estilo y lujo, constando de planta baja y sótano. Desde sus inicios fue un local espacioso, con café, servicio de comidas, billares, mesas y limpiabotas.


Carta y sello comercial de 1927


Francisco de Echezortu traspasó el local en 1923 a Jesús Arrese y a Jesús Garagorri. Unos años después falleció Garagorri y Arrese se quedó como único socio hasta abril de 1936, en que propuso a dos empleados del local, Elias Segovia y José María Azpeitia, traspasarles el negocio. Desde 1936 a 1948 se constituiría la “Sociedad Azpeitia y Segovia” para regentar el Café, y a partir de esa fecha  Elías Segovia se quedaría como único propietario del negocio. 


Anuncio de 1928

Llegados a este punto es necesario ahondar en la persona que lo regentó durante tantos años, Elías Segovia, al que tuve el placer de conocer siendo yo un niño y del que recuerdo su constante sonrisa y su exquisita educación, además de su característica pajarita. Elías Segovia nació en 1895 y era el primogénito de una modesta familia de Talavera de la Reina. Desde joven trabajó en una taberna madrileña cercana a Sol, luego en Algeciras y posteriormente en San Sebastián. Allí estaba al inicio la I Guerra Mundial, en un bar de la calle Garibay, pero en Bilbao el propietario de la recién inaugurada “La Concordia”, Echezortu, necesitaba buenos empleados y por eso contrató al despierto joven, quien pasó a formar parte de la plantilla del café en 1915. Sin embargo, en 1923 Echezortu traspasó el local y se trasladó a Madrid, donde abrió un bar y se llevó con él a Elías. Pero a los pocos meses Elías volvería a Bilbao, ciudad de la que ya no se movería. Elías Segovia murió el 16 de Agosto de 1988 con los 93 años cumplidos, manteniéndose hasta el último día al pie del cañón. El café siguió siendo regentado por la familia Segovia, en concreto por su hijo José Antonio y se mantuvo abierto hasta finales de abril de 1995.

Elías Segovia en "La Concordia", año 1933. Obsérvese el cartel situado en la pared sobre el camarero de la derecha, que anuncia las cervezas de "La Cervecera del Norte". Fotografía  cedida por Xabi Segovia

“La Concordia” y Elías Segovia fueron testigos de más que tres cuartos de siglo de la vida bilbaina; este café fue escenario privilegiado de negocios, cotilleos, conspiraciones, encuentros clandestinos y secretos, tertulias literarias, etc. Durante sus muchos años de vida, en sus mesas se escribieron gacetillas, versos, artículos y páginas literarias; y aquellos asientos facilitaron algún que otro encuentro amoroso. Hasta allí acudieron artistas, intelectuales, escritores, políticos, bolsistas, toreros, cantantes –como la Meyer o la Piquer–, estudiantes y numerosos bilbainos de a pie que hicieron tertulia en sus mesas. En La Concordia entraban desde el Marqués de Arriluce de Ybarra, hasta estudiantes con apuntes que buscaban la tranquilidad de su salón. En las características mesas de mármol se sentaron verdaderos personajes ; Miguel Unamuno y su hermano, Gabriel Aresti, Gabriel Celaya, Luis de Castresana,  los hermanos Arrúe y Gustavo de Maeztu; tertulianos como el alcalde Joaquín Zuazagoitia, Indalecio Prieto, Blas de Otero, Vidal de Nicolás, Emiliano Serna, Ángel M. Ortiz Alfau, Alfonso Irigoyen y un largo etcétera.


Desde la apertura del café en 1912 la calidad de los productos que allí se vendían era superior. Entre ellas destacaron las ostras y el marisco, jamones, cafés y licores de primeras marcas y de todo origen, y las cervezas de “La Cervecera del Norte”, al menos desde 1917.

En los años 50 “La Concordia” comenzó a servir lunches en diferentes entornos como fueron recepciones del Ayuntamiento y Diputación, eventos en el Arriaga, Juntas de Accionistas de bancos e Iberduero, Altos Hornos,  botaduras de barcos, eventos particulares en casas, bodas, recibimientos al Athletic campeón en los 50 o 60… . Durante esa década y las dos siguientes fueron todo un referente por la cantidad y calidad de los productos ofrecidos. Por ello, las cervezas Oro siempre estuvieron presentes en todos los eventos en los que se servían los populares lunches de Elías, tal y como atestiguan estas fotos.




Diversas imágenes de un lunch servido por "La Concordia" en la Feria de Muestras de Bilbao, años 70. En las mesas hay botellines de cerveza ORO y además obsérvese el puesto de cervezas ORO instalado en dicho lunch, con botellines y grifos con cerveza de barril. Fotografías  cedidas por Xabi Segovia



Pero la historia de “La Concordia” no hubiera sido la misma sin la inestimable colaboración y apoyo que encontró en “La Cervecera del Norte” ; y se explica esa especial vinculación entre ambas por una razón fundamental, que fue un préstamo que recibieron Elías Segovia y José María Azpeitia por parte de “La Cervecera del Norte” para poder tomar en arriendo en 1936 el café a su anterior propietario. La cantidad prestada realmente fue una suma importante para esos años, en concreto 305.000 pesetas. Con ese dinero hicieron frente a las deudas y gastos que suponía continuar con La Concordia. Ese préstamo fue devuelto poco a poco hasta saldarlo definitivamente doce años después, pero lo que quedó para siempre fue la fidelidad a la empresa cervecera al vender sus cervezas durante todos los años de apertura del local, luciendo orgullosa numerosos carteles anunciando la cerveza ORO. Por ello Elías Segovia siempre guardó un afecto y un agradecimiento especial a “La Cervecera del Norte”. En todo este tiempo tuvo ofertas de otras compañías cerveceras que le tentaron pero él se mantuvo fiel a Oro. Seguramente como una manera de agradecimiento a ese préstamo que fue clave en el desarrollo y éxito de La Concordia.  De no haber recibido ese préstamo quizás “La Concordia” no hubiera sido lo que fue, ni mucho menos hubiera estado abierto 82 años. Curioso es el destino el que los unió a ambos e incluso se dio la circunstancia de que en el mismo año comenzaron y casi en el mismo año desaparecieron…. Una vida compartida.

Elías Segovia con su inconfundible pajarita en la barra de "La Concordia", principios años 70. Obsérvese el servilletero de Cerveza Especial ORO. Fotografía  cedida por Xabi Segovia 
Elías Segovia hacia 1979. Fotografía  cedida por Xabi Segovia
Exterior de "La Concordia", años 70. Dos carteles anunciando la cerveza ORO. Foto: Archivo Municipal de Bilbao. Fondo "La Gaceta del Norte"





*Agradezco a Xabi Segovia, nieto de Elías Segovia, por cederme varias de las fotografías  que se incluyen y por toda la información que me ha aportado para redactar esta entrada en el blog.



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